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El momento de las notas

9 May

El momento de las notas:
Finalizamos el segundo trimestre, y en estos días son muchos los estudiantes que llegan con las notas a casa. En muchas ocasiones, los estudiantes y los padres saben e intuyen el resultado, todas aprobadas, alguna suspensa, etc, gracias a la comunicación entre ellos; mientras que en otras, los estudiantes saben aproximadamente los resultados, pero los padres lo desconocen.
Cuando los alumnos saben notas y el resultado es positivo, generalmente, se lo dicen a los padres, para obtener la aprovación y la reconocimiento de su esfuerzo; sin embargo, cuando las notas no son lo esperado, algunos estudiantes tienden a buscar excusas del tipo: “no nos han dicho la nota”, “lo sabremos cuando nos den el boletín”, no los han corregido aún”, etc. Este tipo de reacciones, decir las notas o no antes de recibir el boletín, pueden deberse a varios motivos, como por ejemplo , la comunicación paterno-filial, la confianza, el miedo a la reacción de los padres, posibles castigos y sermones, etc.
Por ello, es importante que los padres tengan en cuenta una serie de aspectos a la hora de afrontar el momento, tan deseado en algunos momentos y tan temido en otros. Entre ellos destacamos:

  • Comunicación continua con los hijos: preguntarles cómo se encuentran, cómo van con los exámenes, trabajos, tareas, etc, que vean que nos preocupamos y que tenemos interés por sus estudios, además de darles la facilidad de explicarnos si alguna materia les está suponiendo un gran esfuerzo y no están seguros de aprobarla. Por ejemplo: “Luis, cómo llevas los temas de Geografía, siempre me dices que los mapas te cuestan un poco”
  • Mostrarles nuestro apoyo: hacerles ver que pueden contar con nosotros, que les ayudaremos si lo necesitan, que les explicaremos si tienen dudas, que vamos a estar ahí, en lo bueno y en lo malo. Por ejemplo: “Luis, ¿quieres que te ayude a estudiar el mapa físico y político de Europa?
  • Evitar sermones: ellos saben lo que tienen que hacer, hay que ser directos a la hora de decirles las cosas y evitar charlas interminables y repetitivas. En el momento en que se reciben las notas, hay que evitar los sermones y emplear preguntas directas y afirmaciones claras y sin contradicciones. Por ejemplo: “Has suspendido matemáticas, creo que no le has dedicado todo el tiempo que necesitabas dejando muchas partes sin estudiar. ¿qué opinas?”
  • Valoración del esfuerzo: tanto en lo positivo como en lo negativo. Muchas veces, cuando las notas son buenas felicitamos a nuestros hijos y les mostramos lo orgullosos que estamos de ellos, mientras que cuando hay alguna suspensa tendemos a centrarnos en ella y no valoramos el conjunto, e incluso no tenemos en cuenta la implicación y el esfuerzo que han realizado para aprobarla sin obtener un resultado favorable. Así en estos casos, hay que destacar que se ha suspendido pero que sabemos que se han esforzado, animándoles y motivándoles a conseguir recuperarla o mejorarla en el siguiente examen o evaluación. Por ejemplo: “Luis, has suspendido Matemáticas, pero el resto de las notas son muy buenas, por ejemplo un 8 en Lengua. Se que te has esforzado para aprobarla, pero esto ha sido un toque de atención para ver qué es lo que no entiendes, cambiar el método de estudio, preguntar las dudas, etc, viendo los fallos podremos recuperarla y mejorar tu rendimiento”. 

En algunos casos, las notas presentan un gran número de suspensos, reflejo de la poca implicación del menor, falta de comprensión de los contenidos, erróneos métodos de aprendizaje, desmotivación, etc. Por ello, en estas situaciones hay que valorar a qué se debe, hablar con profesores y ver cómo se puede mejorar la situación.
Para finalizar, destacar que poder contar con un profesional, ya sea un psicólogo educativo, pedagogo o profesor particular, que guíe y oriente al estudiante, es en muchas ocasiones uno de los caminos que se pueden tomar. Esto no solo con estudiantes que presentan malas notas, sino también con el resto, ya que contar con una persona, por ejemplo un psicólogo educativo, que oriente sobre como estudiar y mejorar el rendimiento académico adaptado a cada aprendiz, es positivo para todos.

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El momento de las notas

9 May

El momento de las notas:
Finalizamos el segundo trimestre, y en estos días son muchos los estudiantes que llegan con las notas a casa. En muchas ocasiones, los estudiantes y los padres saben e intuyen el resultado, todas aprobadas, alguna suspensa, etc, gracias a la comunicación entre ellos; mientras que en otras, los estudiantes saben aproximadamente los resultados, pero los padres lo desconocen.
Cuando los alumnos saben notas y el resultado es positivo, generalmente, se lo dicen a los padres, para obtener la aprovación y la reconocimiento de su esfuerzo; sin embargo, cuando las notas no son lo esperado, algunos estudiantes tienden a buscar excusas del tipo: “no nos han dicho la nota”, “lo sabremos cuando nos den el boletín”, no los han corregido aún”, etc. Este tipo de reacciones, decir las notas o no antes de recibir el boletín, pueden deberse a varios motivos, como por ejemplo , la comunicación paterno-filial, la confianza, el miedo a la reacción de los padres, posibles castigos y sermones, etc.
Por ello, es importante que los padres tengan en cuenta una serie de aspectos a la hora de afrontar el momento, tan deseado en algunos momentos y tan temido en otros. Entre ellos destacamos:

  • Comunicación continua con los hijos: preguntarles cómo se encuentran, cómo van con los exámenes, trabajos, tareas, etc, que vean que nos preocupamos y que tenemos interés por sus estudios, además de darles la facilidad de explicarnos si alguna materia les está suponiendo un gran esfuerzo y no están seguros de aprobarla. Por ejemplo: “Luis, cómo llevas los temas de Geografía, siempre me dices que los mapas te cuestan un poco”
  • Mostrarles nuestro apoyo: hacerles ver que pueden contar con nosotros, que les ayudaremos si lo necesitan, que les explicaremos si tienen dudas, que vamos a estar ahí, en lo bueno y en lo malo. Por ejemplo: “Luis, ¿quieres que te ayude a estudiar el mapa físico y político de Europa?
  • Evitar sermones: ellos saben lo que tienen que hacer, hay que ser directos a la hora de decirles las cosas y evitar charlas interminables y repetitivas. En el momento en que se reciben las notas, hay que evitar los sermones y emplear preguntas directas y afirmaciones claras y sin contradicciones. Por ejemplo: “Has suspendido matemáticas, creo que no le has dedicado todo el tiempo que necesitabas dejando muchas partes sin estudiar. ¿qué opinas?”
  • Valoración del esfuerzo: tanto en lo positivo como en lo negativo. Muchas veces, cuando las notas son buenas felicitamos a nuestros hijos y les mostramos lo orgullosos que estamos de ellos, mientras que cuando hay alguna suspensa tendemos a centrarnos en ella y no valoramos el conjunto, e incluso no tenemos en cuenta la implicación y el esfuerzo que han realizado para aprobarla sin obtener un resultado favorable. Así en estos casos, hay que destacar que se ha suspendido pero que sabemos que se han esforzado, animándoles y motivándoles a conseguir recuperarla o mejorarla en el siguiente examen o evaluación. Por ejemplo: “Luis, has suspendido Matemáticas, pero el resto de las notas son muy buenas, por ejemplo un 8 en Lengua. Se que te has esforzado para aprobarla, pero esto ha sido un toque de atención para ver qué es lo que no entiendes, cambiar el método de estudio, preguntar las dudas, etc, viendo los fallos podremos recuperarla y mejorar tu rendimiento”. 

En algunos casos, las notas presentan un gran número de suspensos, reflejo de la poca implicación del menor, falta de comprensión de los contenidos, erróneos métodos de aprendizaje, desmotivación, etc. Por ello, en estas situaciones hay que valorar a qué se debe, hablar con profesores y ver cómo se puede mejorar la situación.
Para finalizar, destacar que poder contar con un profesional, ya sea un psicólogo educativo, pedagogo o profesor particular, que guíe y oriente al estudiante, es en muchas ocasiones uno de los caminos que se pueden tomar. Esto no solo con estudiantes que presentan malas notas, sino también con el resto, ya que contar con una persona, por ejemplo un psicólogo educativo, que oriente sobre como estudiar y mejorar el rendimiento académico adaptado a cada aprendiz, es positivo para todos.

El momento de las notas

9 May

El momento de las notas:
Finalizamos el segundo trimestre, y en estos días son muchos los estudiantes que llegan con las notas a casa. En muchas ocasiones, los estudiantes y los padres saben e intuyen el resultado, todas aprobadas, alguna suspensa, etc, gracias a la comunicación entre ellos; mientras que en otras, los estudiantes saben aproximadamente los resultados, pero los padres lo desconocen.
Cuando los alumnos saben notas y el resultado es positivo, generalmente, se lo dicen a los padres, para obtener la aprovación y la reconocimiento de su esfuerzo; sin embargo, cuando las notas no son lo esperado, algunos estudiantes tienden a buscar excusas del tipo: “no nos han dicho la nota”, “lo sabremos cuando nos den el boletín”, no los han corregido aún”, etc. Este tipo de reacciones, decir las notas o no antes de recibir el boletín, pueden deberse a varios motivos, como por ejemplo , la comunicación paterno-filial, la confianza, el miedo a la reacción de los padres, posibles castigos y sermones, etc.
Por ello, es importante que los padres tengan en cuenta una serie de aspectos a la hora de afrontar el momento, tan deseado en algunos momentos y tan temido en otros. Entre ellos destacamos:

  • Comunicación continua con los hijos: preguntarles cómo se encuentran, cómo van con los exámenes, trabajos, tareas, etc, que vean que nos preocupamos y que tenemos interés por sus estudios, además de darles la facilidad de explicarnos si alguna materia les está suponiendo un gran esfuerzo y no están seguros de aprobarla. Por ejemplo: “Luis, cómo llevas los temas de Geografía, siempre me dices que los mapas te cuestan un poco”
  • Mostrarles nuestro apoyo: hacerles ver que pueden contar con nosotros, que les ayudaremos si lo necesitan, que les explicaremos si tienen dudas, que vamos a estar ahí, en lo bueno y en lo malo. Por ejemplo: “Luis, ¿quieres que te ayude a estudiar el mapa físico y político de Europa?
  • Evitar sermones: ellos saben lo que tienen que hacer, hay que ser directos a la hora de decirles las cosas y evitar charlas interminables y repetitivas. En el momento en que se reciben las notas, hay que evitar los sermones y emplear preguntas directas y afirmaciones claras y sin contradicciones. Por ejemplo: “Has suspendido matemáticas, creo que no le has dedicado todo el tiempo que necesitabas dejando muchas partes sin estudiar. ¿qué opinas?”
  • Valoración del esfuerzo: tanto en lo positivo como en lo negativo. Muchas veces, cuando las notas son buenas felicitamos a nuestros hijos y les mostramos lo orgullosos que estamos de ellos, mientras que cuando hay alguna suspensa tendemos a centrarnos en ella y no valoramos el conjunto, e incluso no tenemos en cuenta la implicación y el esfuerzo que han realizado para aprobarla sin obtener un resultado favorable. Así en estos casos, hay que destacar que se ha suspendido pero que sabemos que se han esforzado, animándoles y motivándoles a conseguir recuperarla o mejorarla en el siguiente examen o evaluación. Por ejemplo: “Luis, has suspendido Matemáticas, pero el resto de las notas son muy buenas, por ejemplo un 8 en Lengua. Se que te has esforzado para aprobarla, pero esto ha sido un toque de atención para ver qué es lo que no entiendes, cambiar el método de estudio, preguntar las dudas, etc, viendo los fallos podremos recuperarla y mejorar tu rendimiento”. 

En algunos casos, las notas presentan un gran número de suspensos, reflejo de la poca implicación del menor, falta de comprensión de los contenidos, erróneos métodos de aprendizaje, desmotivación, etc. Por ello, en estas situaciones hay que valorar a qué se debe, hablar con profesores y ver cómo se puede mejorar la situación.
Para finalizar, destacar que poder contar con un profesional, ya sea un psicólogo educativo, pedagogo o profesor particular, que guíe y oriente al estudiante, es en muchas ocasiones uno de los caminos que se pueden tomar. Esto no solo con estudiantes que presentan malas notas, sino también con el resto, ya que contar con una persona, por ejemplo un psicólogo educativo, que oriente sobre como estudiar y mejorar el rendimiento académico adaptado a cada aprendiz, es positivo para todos.