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Fehlerfrei… kostenfrei?

31 Jul

Fehlerfrei… kostenfrei?:

Como diría Jesulín, un corrector ortográfico es como un tor… no, en realidad se me había ocurrido un  símil  – igual de peregrino, eso sí- con mi cepillo de dientes eléctrico. Mi dentista nos desaconsejó el uso sistemático del mismo, especialmente en niños. La razón, nos explicó, es bien lógica: si bien el resultado del cepillado es mejor que el del manual, el uso habitual del cepillo eléctrico impide que los niños desarrollen la destreza del cepillado manual de los dientes. Resulta fácil ver un paralelismo con muchos ámbitos de nuestra vida ultratecnificada: las calculadoras de bolsillo han perjudicado -y mucho- la capacidad de cálculo mental de los niños, y lo mismo ocurre con otros ámbitos, cuyo más claro exponente  sean quizá los videojuegos y la televisión, que han atrofiado en los niños la capacidad de representación mental sin un estímulo visual,  haciendo con ello que cada vez resulte más difícil que desarrollen una verdadera pasión por los placeres de la lectura. En los adultos, como decía al principio, los correctores ortográfico son  como un cepillo de dientes eléctrico: aunque gracias a su utilización conseguimos un mejor resultado final, nos volvemos perezosos y descuidados; escribimos cada vez peor, y no solo en la forma, sino también en el fondo. “Ya lo corregirá Word”, nos decimos. Pero a menudo lo que acabamos escribiendo “ya no hay Word que lo arregle”.
Tras este anatema de oprobio de lo digital,  y en flagrante contradicción con todo de lo que acabo de decir, debo reconocer que los correctores ortográficos son un gran invento, y no en último lugar para el aprendizaje de idiomas. 
Se puede aprender mucho en una lengua extranjera con el corrector ortográfico activado mientras escribimos: ese acusador subrayado rojo nos hace ser conscientes del error, prestarle atención y corregirlo; en cambio, a menudo las correcciones ortográfica hechas a mano por el profesor de idiomas caen en saco roto: el alumno se da cuenta de los errores que ha cometido, pero no les presta demasiada atención ni los corrige. A fin de cuentas, la redacción ya está hecha, corregida y puntuada. 
Pues bien, resulta que el procesador de textos que utiliza la mayor parte de los mortales, Microsoft Word, no trae por defecto, por lo menos en la mayoría de los casos, el corrector ortográfico en alemán. Claro que hay alternativas: correctores ortográficos online, el gratuito OpenOffice, Abiword, etc, etc. Pero el caso es que la mayoría escribimos en Word, y todo lo que suponga sacarnos de ahí resulta engorroso. Ya he mencionado alguna vez mi temperamento obsesivo, así que me puse a la búsqueda de un archivo ortográfico alemán para Word gratuito. “Internet es tan grande -pensé- que seguro que encuentro algo”. Pues no, resulta que no hay nada. He buscado debajo de las alfombras y en los altillos de internet y nada de nada. Los señores de Microsoft, como es natural, quieren hacer caja, y la versión oficial está disponible solo previo pago. Visto lo visto, pensé en adaptar el archivo del corrector ortográfico de OpenOffice a Word, pero por razones que no vienen al caso no resultaba viable. Finalmente, y por pura casualidad,  encontré la solución en el foro de complementos gratuitos para un software que no tiene nada que ver con Word. En dicho foro habían “colgado” una lista de palabras en alemán para la corrección ortográfica de dicho software. La listita en cuestión apenas tenía… 532.000 formas. Y digo formas y no palabras porque un corrector ortográfico tiene que incluir todas las posibles conjugaciones y declinaciones: komme, kommst, kam, alt, älter, ältere, Haus, Häuser… Así que metí la lista en cuestión en mi zurrón digital y pensé cómo adaptarlo. Tuve suerte, ya que los diccionarios de usuario de word simplemente consisten en una lista de palabras una debajo de la otra en codificación Unicode UTF-8. Lo único que tuve que hacer fue cambiar la codificación y un par de cositas, sustutir la extensión .txt por .dic y ¡voilà! ya está listo: un corrector ortográfico en alemán que ha quedado, debo añadir, muy apañado. Bien es cierto que no alcanza la calidad de los de Microsoft y Duden, pero para nuestros propósitos es más que suficiente.
Instrucciones de instalación en Microsoft Word 2010 ( supongo que en 2007 es parecido, y en 2003 no puede ser muy diferente):
1. Iniciamos Microsoft Word.
2. Archivo -> Opciones -> Revisión
3. Pinchamos en “Diccionarios personalizados…”
4. Aparece CUSTOM.DIC como predeterminado. Nosotros vamos a añadir el nuestro. Pinchamos en “Agregar”
5. Se abre el explorador para que indiquemos la ubicación del archivo del diccionario. (Por cierto: aquí tenéis el enlace de descarga: de_neu.dic). Lo indicamos y pinchamos en “aceptar”.
6. Veremos que ha sido agregado junto con “CUSTOM.DIC”
7. Resulta recomendable configurar el diccionario alemán como predeterminado. Para ello pinchamos sobre nuestro de_neu.dic y lo marcamos en azul, y a continuación, lógicamente, pinchamos en “Cambiar predeterminado”.
8. Pinchamos en “aceptar”.
9. También resulta recomendable para nuestros propósitos de aprendizaje del alemán tener activada la opción de “revisar ortografía mientras escribe”.
Espero que os funcione y os resulte útil. Ya me contaréis.

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