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Normas para presentar trabajos académicos

17 May

Normas para presentar trabajos académicos:

Los universitarios deben aprender a elaborar sus trabajos de investigación según los criterios propuestos por diferentes normativas internacionales y especializadas

¿Es obligatorio poner un encabezado en cada página? ¿Qué elementos debe contener una referencia bibliográfica? Estas y otras muchas dudas se les plantean a los estudiantes universitarios cuando deben abordar la elaboración de un trabajo o documento académico en sus estudios. La mayoría de estas cuestiones tienen respuesta en diferentes normativas internacionales o específicas de un área de conocimiento, que sirven como referente para unificar criterios entre las diferentes instituciones educativas o publicaciones especializadas.

El nuevo modelo educativo que propone el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) aboga por incrementar el protagonismo de los estudiantes con la implementación de métodos activos de enseñanza que les permitan desarrollar habilidades y competencias para aprender por sí mismos.

En este marco, los trabajos académicos cobran relevancia dentro de la actividad de los alumnos, ya que representan una vía importante para ampliar su habilidad y capacidad de investigar, reflexionar en profundidad sobre un tema o un área determinada y aprender a estructurar, sintetizar y presentar de forma adecuada la información. Este último aspecto, aunque parezca el menos relevante, es sin embargo esencial para que los docentes responsables de la evaluación de los trabajos puedan valorarlos y analizarlos sin dificultad y para que los estudiantes se habitúen a elaborar los documentos con unos criterios y estándares formales genéricos.


Aspectos formales genéricos

Más allá de los contenidos, el principal referente que hay que tener en cuenta para la redacción y elaboración de un trabajo académico son las indicaciones específicas del profesor, que se basan por lo general en las establecidas por el departamento en el que se integra o por la misma facultad o universidad.

Estas pautas son, a menudo, un compendio personalizado de las normativas que distintos organismos especializados elaboran y actualizan de forma periódica para unificar criterios de presentación y estructura en diferentes ámbitos de conocimiento. Las normas de Vancouver, las del Instituto Colombiano de Normas Técnicas (ICONTEC) o las de la American Psychological Association (APA) son algunas de las más comunes en el ámbito académico y de investigación.

Entre las recomendaciones genéricas de estilo formal y que se pueden encontrar en la mayoría de estas normas destacan las siguientes:

  • Tipo de papel: el tamaño de papel recomendado para los documentos académicos es Din A-4. En general, los trabajos se deben presentar escritos por una sola cara y en papel de color blanco.
  • Márgenes: para la buena legibilidad es importante que el texto “respire”, por eso se debe dejar un mínimo de margen inferior, lateral y superior de 2,54 cm, aunque para los laterales se recomienda que sea superior (aproximadamente 3,5 cm.)
  • Interlineado: el número de líneas por página no debe exceder de 30 (incluidas notas de pie de página o referencias) y el texto se presenta a doble espacio entre líneas o triple para separar títulos, subtítulos o gráficos. Se debe revisar que no queden líneas huérfanas (una línea suelta al final de la página) o viudas (una línea suelta al comienzo de una página).
  • Tipografía: el tamaño máximo de letra recomendable es de 12 puntos y debe ser uniforme en todo el texto. Los tipos de letra más habituales son la Curier, CG Times, Times New Roman, Sans Serif y similares. En cuanto a los estilos, se puede utilizar la negrita, cursiva o subrayada para resaltar diferentes partes del texto, pero es conveniente no abusar de estos recursos.
  • Encabezamiento y numeración: las páginas deben ir numeradas en la esquina superior o inferior derecha, a unos 2,5 cm del borde de la hoja. Es recomendable que todas las paginas incluyan un encabezamiento para facilitar la identificación en caso de separarse del resto del documento.
Normativas para textos científicos y técnicos

Las distintas disciplinas académicas tienen sus propias particularidades. Por eso, para cada área de conocimiento es conveniente elegir el estilo que se use con más frecuencia entre los especialistas. En el ámbito de las Ciencias de la Salud, lo más común es guiarse por los requisitos de uniformidad marcados por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (ICMJE), más conocidos como normas o estilo Vancouver. De hecho, más de 500 revistas especializadas de este ámbito se rigen por estos criterios para la publicación de sus artículos.

En el entorno científico universitario también es habitual publicar de acuerdo a los lineamientos establecidos por el Council of Science Editors. Se utilizan principalmente en el área de la biología, pero también en biomedicina, bioquímica y otras disciplinas científicas afines.


Normativa para Ciencias Sociales y Humanidades

En Ciencias Sociales y Humanidades, los estilos más utilizados son el Chicago, el de la American Psychological Association (APA) y el de la Modern Language Association (MLA). El primero de ellos es el de más antigüedad (1903) y se aplica, en general, para escritos de las materias de historia, arte, música o literatura, entre otras. En su web se puede consultar de forma gratuita una guía rápida de la última edición publicada.

El estilo de la APA está generalizado en el ámbito de la psicología, pero también se emplea en educación, ingeniería o en el entorno empresarial. En su portal está disponible un tutorial con las reglas básicas y en este enlace de la Universidad de Alicante se puede revisar en español una ejemplificación reducida de esta normativa. En lengua y literatura es frecuente tomar como referente el estilo MLA, utilizado por más de 1.100 publicaciones especializadas de todo el mundo. En el documento ‘La cita documental’, de Mabel Kolesa y Carolina de Volder de la Universidad de Buenos Aires, se pueden consultar los principales elementos y ejemplos de referencias en los estilos de la MLA y de la APA.

Normas bibliográficas

La bibliografía y las citas forman parte esencial de cualquier trabajo académico de calidad y dan solidez al texto. Su función es acreditar los datos de las fuentes referenciales en las que se basa el documento y facilitar la búsqueda y localización de las mismas por parte del lector. La información básica que debe incluir una referencia bibliográfica es el dato del creador y la identificación de la creación (autores, título y edición). Puede completarse con datos adicionales, como los editores, el año de publicación o el número de páginas, entre otros.

Aunque en un principio no parece difícil, la tarea entraña cierta dificultad en cuanto surgen las primeras dudas: ¿cómo se escribe una referencia si son 15 autores los creadores?, ¿se organizan por orden alfabético o por orden de aparición?, ¿de qué modo se señala una referencia electrónica? Un marco general internacional para unificar criterios en este sentido lo constituye la norma de la Organización Internacional para la Estandarización ISO 690-2010, cuyas principales directrices se pueden consultar en el manual ‘Bibliografías y su ortotipografía’, una guía práctica para la aplicación de esta norma redactada por Javier Bezos. De la versión anterior de esta norma (ISO 690-1987), existe un equivalente en castellano: la UNE 50-104-94, de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).

Fuente:EroskiConsumer

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17 May

Normas para presentar trabajos académicos:

Los universitarios deben aprender a elaborar sus trabajos de investigación según los criterios propuestos por diferentes normativas internacionales y especializadas

¿Es obligatorio poner un encabezado en cada página? ¿Qué elementos debe contener una referencia bibliográfica? Estas y otras muchas dudas se les plantean a los estudiantes universitarios cuando deben abordar la elaboración de un trabajo o documento académico en sus estudios. La mayoría de estas cuestiones tienen respuesta en diferentes normativas internacionales o específicas de un área de conocimiento, que sirven como referente para unificar criterios entre las diferentes instituciones educativas o publicaciones especializadas.

El nuevo modelo educativo que propone el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) aboga por incrementar el protagonismo de los estudiantes con la implementación de métodos activos de enseñanza que les permitan desarrollar habilidades y competencias para aprender por sí mismos.

En este marco, los trabajos académicos cobran relevancia dentro de la actividad de los alumnos, ya que representan una vía importante para ampliar su habilidad y capacidad de investigar, reflexionar en profundidad sobre un tema o un área determinada y aprender a estructurar, sintetizar y presentar de forma adecuada la información. Este último aspecto, aunque parezca el menos relevante, es sin embargo esencial para que los docentes responsables de la evaluación de los trabajos puedan valorarlos y analizarlos sin dificultad y para que los estudiantes se habitúen a elaborar los documentos con unos criterios y estándares formales genéricos.


Aspectos formales genéricos

Más allá de los contenidos, el principal referente que hay que tener en cuenta para la redacción y elaboración de un trabajo académico son las indicaciones específicas del profesor, que se basan por lo general en las establecidas por el departamento en el que se integra o por la misma facultad o universidad.

Estas pautas son, a menudo, un compendio personalizado de las normativas que distintos organismos especializados elaboran y actualizan de forma periódica para unificar criterios de presentación y estructura en diferentes ámbitos de conocimiento. Las normas de Vancouver, las del Instituto Colombiano de Normas Técnicas (ICONTEC) o las de la American Psychological Association (APA) son algunas de las más comunes en el ámbito académico y de investigación.

Entre las recomendaciones genéricas de estilo formal y que se pueden encontrar en la mayoría de estas normas destacan las siguientes:

  • Tipo de papel: el tamaño de papel recomendado para los documentos académicos es Din A-4. En general, los trabajos se deben presentar escritos por una sola cara y en papel de color blanco.
  • Márgenes: para la buena legibilidad es importante que el texto “respire”, por eso se debe dejar un mínimo de margen inferior, lateral y superior de 2,54 cm, aunque para los laterales se recomienda que sea superior (aproximadamente 3,5 cm.)
  • Interlineado: el número de líneas por página no debe exceder de 30 (incluidas notas de pie de página o referencias) y el texto se presenta a doble espacio entre líneas o triple para separar títulos, subtítulos o gráficos. Se debe revisar que no queden líneas huérfanas (una línea suelta al final de la página) o viudas (una línea suelta al comienzo de una página).
  • Tipografía: el tamaño máximo de letra recomendable es de 12 puntos y debe ser uniforme en todo el texto. Los tipos de letra más habituales son la Curier, CG Times, Times New Roman, Sans Serif y similares. En cuanto a los estilos, se puede utilizar la negrita, cursiva o subrayada para resaltar diferentes partes del texto, pero es conveniente no abusar de estos recursos.
  • Encabezamiento y numeración: las páginas deben ir numeradas en la esquina superior o inferior derecha, a unos 2,5 cm del borde de la hoja. Es recomendable que todas las paginas incluyan un encabezamiento para facilitar la identificación en caso de separarse del resto del documento.
Normativas para textos científicos y técnicos

Las distintas disciplinas académicas tienen sus propias particularidades. Por eso, para cada área de conocimiento es conveniente elegir el estilo que se use con más frecuencia entre los especialistas. En el ámbito de las Ciencias de la Salud, lo más común es guiarse por los requisitos de uniformidad marcados por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (ICMJE), más conocidos como normas o estilo Vancouver. De hecho, más de 500 revistas especializadas de este ámbito se rigen por estos criterios para la publicación de sus artículos.

En el entorno científico universitario también es habitual publicar de acuerdo a los lineamientos establecidos por el Council of Science Editors. Se utilizan principalmente en el área de la biología, pero también en biomedicina, bioquímica y otras disciplinas científicas afines.


Normativa para Ciencias Sociales y Humanidades

En Ciencias Sociales y Humanidades, los estilos más utilizados son el Chicago, el de la American Psychological Association (APA) y el de la Modern Language Association (MLA). El primero de ellos es el de más antigüedad (1903) y se aplica, en general, para escritos de las materias de historia, arte, música o literatura, entre otras. En su web se puede consultar de forma gratuita una guía rápida de la última edición publicada.

El estilo de la APA está generalizado en el ámbito de la psicología, pero también se emplea en educación, ingeniería o en el entorno empresarial. En su portal está disponible un tutorial con las reglas básicas y en este enlace de la Universidad de Alicante se puede revisar en español una ejemplificación reducida de esta normativa. En lengua y literatura es frecuente tomar como referente el estilo MLA, utilizado por más de 1.100 publicaciones especializadas de todo el mundo. En el documento ‘La cita documental’, de Mabel Kolesa y Carolina de Volder de la Universidad de Buenos Aires, se pueden consultar los principales elementos y ejemplos de referencias en los estilos de la MLA y de la APA.

Normas bibliográficas

La bibliografía y las citas forman parte esencial de cualquier trabajo académico de calidad y dan solidez al texto. Su función es acreditar los datos de las fuentes referenciales en las que se basa el documento y facilitar la búsqueda y localización de las mismas por parte del lector. La información básica que debe incluir una referencia bibliográfica es el dato del creador y la identificación de la creación (autores, título y edición). Puede completarse con datos adicionales, como los editores, el año de publicación o el número de páginas, entre otros.

Aunque en un principio no parece difícil, la tarea entraña cierta dificultad en cuanto surgen las primeras dudas: ¿cómo se escribe una referencia si son 15 autores los creadores?, ¿se organizan por orden alfabético o por orden de aparición?, ¿de qué modo se señala una referencia electrónica? Un marco general internacional para unificar criterios en este sentido lo constituye la norma de la Organización Internacional para la Estandarización ISO 690-2010, cuyas principales directrices se pueden consultar en el manual ‘Bibliografías y su ortotipografía’, una guía práctica para la aplicación de esta norma redactada por Javier Bezos. De la versión anterior de esta norma (ISO 690-1987), existe un equivalente en castellano: la UNE 50-104-94, de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).

Fuente:EroskiConsumer

Normas para presentar trabajos académicos

17 May

Normas para presentar trabajos académicos:

Los universitarios deben aprender a elaborar sus trabajos de investigación según los criterios propuestos por diferentes normativas internacionales y especializadas

¿Es obligatorio poner un encabezado en cada página? ¿Qué elementos debe contener una referencia bibliográfica? Estas y otras muchas dudas se les plantean a los estudiantes universitarios cuando deben abordar la elaboración de un trabajo o documento académico en sus estudios. La mayoría de estas cuestiones tienen respuesta en diferentes normativas internacionales o específicas de un área de conocimiento, que sirven como referente para unificar criterios entre las diferentes instituciones educativas o publicaciones especializadas.

El nuevo modelo educativo que propone el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) aboga por incrementar el protagonismo de los estudiantes con la implementación de métodos activos de enseñanza que les permitan desarrollar habilidades y competencias para aprender por sí mismos.

En este marco, los trabajos académicos cobran relevancia dentro de la actividad de los alumnos, ya que representan una vía importante para ampliar su habilidad y capacidad de investigar, reflexionar en profundidad sobre un tema o un área determinada y aprender a estructurar, sintetizar y presentar de forma adecuada la información. Este último aspecto, aunque parezca el menos relevante, es sin embargo esencial para que los docentes responsables de la evaluación de los trabajos puedan valorarlos y analizarlos sin dificultad y para que los estudiantes se habitúen a elaborar los documentos con unos criterios y estándares formales genéricos.


Aspectos formales genéricos

Más allá de los contenidos, el principal referente que hay que tener en cuenta para la redacción y elaboración de un trabajo académico son las indicaciones específicas del profesor, que se basan por lo general en las establecidas por el departamento en el que se integra o por la misma facultad o universidad.

Estas pautas son, a menudo, un compendio personalizado de las normativas que distintos organismos especializados elaboran y actualizan de forma periódica para unificar criterios de presentación y estructura en diferentes ámbitos de conocimiento. Las normas de Vancouver, las del Instituto Colombiano de Normas Técnicas (ICONTEC) o las de la American Psychological Association (APA) son algunas de las más comunes en el ámbito académico y de investigación.

Entre las recomendaciones genéricas de estilo formal y que se pueden encontrar en la mayoría de estas normas destacan las siguientes:

  • Tipo de papel: el tamaño de papel recomendado para los documentos académicos es Din A-4. En general, los trabajos se deben presentar escritos por una sola cara y en papel de color blanco.
  • Márgenes: para la buena legibilidad es importante que el texto “respire”, por eso se debe dejar un mínimo de margen inferior, lateral y superior de 2,54 cm, aunque para los laterales se recomienda que sea superior (aproximadamente 3,5 cm.)
  • Interlineado: el número de líneas por página no debe exceder de 30 (incluidas notas de pie de página o referencias) y el texto se presenta a doble espacio entre líneas o triple para separar títulos, subtítulos o gráficos. Se debe revisar que no queden líneas huérfanas (una línea suelta al final de la página) o viudas (una línea suelta al comienzo de una página).
  • Tipografía: el tamaño máximo de letra recomendable es de 12 puntos y debe ser uniforme en todo el texto. Los tipos de letra más habituales son la Curier, CG Times, Times New Roman, Sans Serif y similares. En cuanto a los estilos, se puede utilizar la negrita, cursiva o subrayada para resaltar diferentes partes del texto, pero es conveniente no abusar de estos recursos.
  • Encabezamiento y numeración: las páginas deben ir numeradas en la esquina superior o inferior derecha, a unos 2,5 cm del borde de la hoja. Es recomendable que todas las paginas incluyan un encabezamiento para facilitar la identificación en caso de separarse del resto del documento.
Normativas para textos científicos y técnicos

Las distintas disciplinas académicas tienen sus propias particularidades. Por eso, para cada área de conocimiento es conveniente elegir el estilo que se use con más frecuencia entre los especialistas. En el ámbito de las Ciencias de la Salud, lo más común es guiarse por los requisitos de uniformidad marcados por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (ICMJE), más conocidos como normas o estilo Vancouver. De hecho, más de 500 revistas especializadas de este ámbito se rigen por estos criterios para la publicación de sus artículos.

En el entorno científico universitario también es habitual publicar de acuerdo a los lineamientos establecidos por el Council of Science Editors. Se utilizan principalmente en el área de la biología, pero también en biomedicina, bioquímica y otras disciplinas científicas afines.


Normativa para Ciencias Sociales y Humanidades

En Ciencias Sociales y Humanidades, los estilos más utilizados son el Chicago, el de la American Psychological Association (APA) y el de la Modern Language Association (MLA). El primero de ellos es el de más antigüedad (1903) y se aplica, en general, para escritos de las materias de historia, arte, música o literatura, entre otras. En su web se puede consultar de forma gratuita una guía rápida de la última edición publicada.

El estilo de la APA está generalizado en el ámbito de la psicología, pero también se emplea en educación, ingeniería o en el entorno empresarial. En su portal está disponible un tutorial con las reglas básicas y en este enlace de la Universidad de Alicante se puede revisar en español una ejemplificación reducida de esta normativa. En lengua y literatura es frecuente tomar como referente el estilo MLA, utilizado por más de 1.100 publicaciones especializadas de todo el mundo. En el documento ‘La cita documental’, de Mabel Kolesa y Carolina de Volder de la Universidad de Buenos Aires, se pueden consultar los principales elementos y ejemplos de referencias en los estilos de la MLA y de la APA.

Normas bibliográficas

La bibliografía y las citas forman parte esencial de cualquier trabajo académico de calidad y dan solidez al texto. Su función es acreditar los datos de las fuentes referenciales en las que se basa el documento y facilitar la búsqueda y localización de las mismas por parte del lector. La información básica que debe incluir una referencia bibliográfica es el dato del creador y la identificación de la creación (autores, título y edición). Puede completarse con datos adicionales, como los editores, el año de publicación o el número de páginas, entre otros.

Aunque en un principio no parece difícil, la tarea entraña cierta dificultad en cuanto surgen las primeras dudas: ¿cómo se escribe una referencia si son 15 autores los creadores?, ¿se organizan por orden alfabético o por orden de aparición?, ¿de qué modo se señala una referencia electrónica? Un marco general internacional para unificar criterios en este sentido lo constituye la norma de la Organización Internacional para la Estandarización ISO 690-2010, cuyas principales directrices se pueden consultar en el manual ‘Bibliografías y su ortotipografía’, una guía práctica para la aplicación de esta norma redactada por Javier Bezos. De la versión anterior de esta norma (ISO 690-1987), existe un equivalente en castellano: la UNE 50-104-94, de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR).

Fuente:EroskiConsumer